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Taylor B. Seybolt

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Taylor B. Seybolt es Profesor Adjunto de Asuntos Internacionales de la Escuela de Posgrado de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Pittsburgh. Su experticia incluye intervención humanitaria, la Responsabilidad de Proteger (R2P) y la protección de civiles en zonas de conflicto. En particular, busca entender el proceso de violencia que puede llevar a matanza masiva de civiles, con el fin de identificar maneras para prevenir atrocidades. Es coeditor de Counting Civilian Casualties: an Introduction to Recording and Estimating Nonmilitary Deaths in Conflict (Oxford University Press 2013) y autor de Humanitarian Military Intervention: the Conditions for Success and Failure (Oxford University Press 2007).

Seybolt tiene una licenciatura en sociología de la Universidad de Haverford y un Ph.D en ciencia política de MIT. Fue director del Instituto Ford para Seguridad Humana a la Universidad de Pittsburgh, 2009-2011. De 2002 a 2008, fue Oficial Superior de Programa al Instituto de Paz Estadounidense en Washington, DC, donde estableció programas de concesión de subvenciones en Nigeria y Sudán. en Washington sirvió como consejero al Cuerpo Especial de Prevención Genocidio, co-presidido por Madeleine Albright y William Cohen. Sigue participando en esfuerzos para construir capacidad gubernamental para prevenir y responder a atrocidades masivas.

Dr. Seybolt sirvió como instructor del Seminario Lemkin de AIPR en noviembre 2011, Edición Global. Dijo a AIPR:

Las Investigaciones muestra que la gran mayoría de atrocidades masivas son planeadas y organizadas por líderes políticos que dependen de “asesinos dispuestos,” como milicianos y unidades especiales militares para sacar adelante el proceso. Frecuentemente, los asesinos dispuestos obligan a partes más grandes de la sociedad a que participen o se mantengan silencio. A plazo largo, es mucho menos probable que haya una masa crítica de asesinos dispuestos y espectadores silenciosos en países con instituciones gubernamentales capaces que puedan implementar políticas que estimulen integración social, incluyendo pero no limitado a: desenfatizar identidad adscriptiva; estimular tolerancia de diferencia, especialmente respecto a creencias religiosas; proteger libertad de expresión; y ofrecer educación pública para cada niño.