Embajador Stuart Eizenstat

El Embajador Stuart Eizenstat es diplomático estadounidense, abogado y autor celebrado. Entre otras posiciones prestigiosas, se ha desempeñado como Embajador Estadounidense ante la Unión Europea de 1999 a 2001 y como vicesecretario de la Tesorería Estadounidense de 1999 a 2001. Durante la administración Clinton, Embajador Eizenstat sirvió como Representante Especial del Presidente y Secretario del Estado sobre Asuntos de la época Holocausto. En su papel, negoció exitosamente acuerdos con el gobierno suizo, alemán, austriaco, y francés, y otros países europeos, acuerdos que cubrían restitución de propiedad, pago por esclavitud y trabajadores forzados, recuperación de obras de arte robadas, cuentas bancarias, y pago de las pólizas de seguro. Su libro premiado, Imperfect Justice: Looted Assets, Slave Labor, and the Unfinished Business of World War II (PublicAffairs 2003), se ha traducido en alemán, francés, checo y hebreo. Se desempeña actualmente como socio de la firma Covington y Burling, ubicada en Washington, D.C., encabezando la práctica internacional de la firma. También es alto estratega de APCO Worldwide, una firma de estrategia de negocios y participación de socios. Embajador Eizenstat ha trabajado con firmas de abogados en nombre de AIPR y ha proveído consejo importante en cuanto a la fundación de AIPR en 2007. Reflejando en su trabajo con AIPR, Embajador Eizenstat dijo:

La meta del Instituto Auschwitz de construir una red mundial de líderes con el compromiso personal y profesional de prevenir el genocidio representa, no solo la respuesta más creativa frente al llanto “nunca más” que se emergió del Holocausto, sino también la más efectiva. Por cinco décadas, Auschwitz-Birkenau, el sitio de la peor atrocidad en la historia humana, sirvió como memorial para los fallecidos y un lugar de dolor para los vivos. El Instituto Auschwitz, al establecer sus programas de prevención allí, ha dado al sitio una vida nueva, con un propósito nuevo. Creo que el trabajo del Instituto Auschwitz representa la mejor esperanza para disminuir el azote del genocidio, y abrir un espacio para la expresión entera del potencial humano en cada esfera de sociedad.